Page 27 - Miradores y Pueblos del Concejo de Ponga
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Aquí comenzaremos la andadura del itinerario más fácil. Tras tres horas y cuarto podemos
estar en Llué. El Sella se cruza por un buen puente de madera de reciente construcción, el
puente Vaguardo. Antiguamente la existencia de este puente estaba condicionada a los
caprichos y turbulencias del padre Sella. Una senda empinada entre matojos nos lleva hasta
una vereda empedrada, a nuestra derecha el río y la carretera. Cruzamos el cañón del Mojizo
(rio que viene de Llué) por un minúsculo puente metálico, el puente Espina, construido sobre
uno mas antiguo de madera que aún conserva sus restos. Una pequeña subida y el Colladín
de Espina nos da un respiro para observar lo andado, que parece imposible, y contemplar la
impresionante pared del Frailón o Picu la Plana. Otro remonte nos conduce a las Cuevas del
Beyu, antaño pasto y refugio de gran número de cabras. La Peña el Toru al frente, el desfiladero
del Mojizo, el Niajo con el canalón de Les Rumiaes a la izquierda y las estribaciones de la Peña
Ñorín a la derecha, marcarán la prolongada travesía por toda la sierra (Beyu Tolivia), que por
terreno rocoso, con abundantes armaduras, nos lleva al Forcau de Tolivia. Nuestra vista se
sorprende ante las ruinas de un pueblo fantasmagórico al que llegamos, tras caminar por lo
que fue parte de su ería, entre nogales y avellanos.
Tolivia era el núcleo poblado referencia del caserío de Llué, hoy está devorado por la
vegetación, solamente un hórreo beyuscu desafía el paso del tiempo. La antigua capilla, con
el pequeño cementerio al lado, las últimas casas habitadas de Rosa y Valentín o de Manolo
el de la Collada, ha sufrido en los últimos veinticinco años un deterioro tan grande que han
pasado formar parte del inventario de ruinas que hoy es Tolivia.
La fuente y bebedero con una inscripción de mejora del año 1928 es un montón de cascotes
y piedras en el que difícilmente se puede coger agua. Esta fuente nos marca la salida del
pueblo hacia Llué.
En dirección suroeste, por un camino pendiente, bien marcado, antiguamente de ramu o
rametu, entre castaños, avellanos y robles, nos dirigimos a la Collada Cociyón. A partir de
aquí perdemos la vista del pueblo y el camino discurre por el bosque de la Varera. Es fácil
que nuestro caminar se vea obstaculizado por troncos caídos y ramaje pero que en ningún
momento nos impedirán el paso. Al llegar a una curva hacia la derecha y comienzo de una
ligera subida se observan unas pozas, son los restos de la llamada Fuente de Llámpara,
utilizadas como bebederos para el ganado. Es en este punto del recorrido es donde con
mayor facilidad nos podemos perder. Aquí debemos de girar a la izquierda, buscando una
pequeña senda que a los cuarenta metros ya se hace más evidente, y dejar el camino mas
marcado que termina a unos doscientos metros mas arriba en una zona de pradera. Tras
caminar unos diez o doce minutos llegamos a la Collada de Reces. Es esta collada el punto
clave de todas las comunicaciones de las aldeas beyuscas con el caserío de Llué. Lo que
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