Page 28 - Virgen del Camino
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El  hombre  se  ha  perdido  muchas  veces  y  a  lo  largo  de  la  historia;  más              Este Libro, complementado y aliñado con otro gemelo: la Guía de pecadores,
        aún, es constitutivo del hombre, a diferencia de todos los demás seres, ser                      fray Luis no se cansa de enseñar el camino errado y el camino verdadero.
        capaz de perderse en la selva del existir, den¬tro de sí mismo; y gracias a
        esa otra sensación de perdimiento, recobrarse enérgicamente para volver                          Al «cuán breve, cuán cierta, cuán frágil, cuán inconstante, cuán engañosa,
        a encontrarse. La capacidad y esa razón de sentirse perdido es su trágico                        cuán miserable ycuán mortal» -la serie de pequeñez y miseria es larguísima-
        destino y su ilustre privilegio».                                                                contrapone las del noble y fecundo camino de la vida cristiana. En suma:
                                                                                                         a una vida desencaminada se opone una vida de fe, esperanza y amor,
        Agarrando el toro por los cuernos, para obligarlo a entrar en razón y en ruta,                   como la vida encaminada, segura, firme, cierta, alegre, perenne. La vida
        toda la filosofía antigua trató de desengañar al hombre de su errado afán de                     del hombre terreno está plagada de abrumadores afanes, lo compara a
        caminar por callejuelas sin salida o por desfiladeros sin sentido. Es decir, de                  «sombra que vuela, a correo que va por la posta, navío que va por el agua y
        darle a su viaje un rumbo... de eternidad. Fueran pocos, después de muchas                       no deja huellas de por donde pasó, o como saeta lanzada al aire, que hace
        jornadas y con ampollas en la mente, los que lograron enfilar un camino tan                      su camino y tampoco se marca el camino.
        alto. De ahí que Santo Tomás, doliéndole el pensamiento y analizando una
        a una las falsas soluciones al problema del viaje de la vida humana, hablase                     La vida terrena, insiste fray Luis de Granada, está llena de ignorancia en
        tan egregiamente de la necesidad de la ‘revelación’, luz que ilumina el                          la niñez, de livianda¬des en la mocedad, de pesadumbres en la vejez. En
        camino y orienta los pasos... hacia Dios.                                                        cambio, la vida cristiana, llena de gracia y dones divinos desde el bautismo,
                                                                                                         de virtudes en la madurez, y de paz en la ancianidad.
        YO SOY EL CAMINO VERDADERO Y VIVO
                                                                                                         En definitiva, para el cristiano la vida no sólo es viaje, es, además, esperanza.
        Nada hay más a propósito para nuestro tema, ni más incitante y consolador,                       ¡Esperanza de vida eterna!
        que volver los ojos a la palabra y a la persona de Cristo:
                                                                                                         «¿Por qué elegían los míticos ese trozo de la vida -un viaje- como metáfora
        «Yo soy el camino, la verdad y la vida».                                                         sustancial de la vida?», preguntaba el mentado filósofo Ortega y Gasset. El
                                                                                                         interrogante es de buen cuño, más la respuesta no lo es tanto.
        Y de modo directo e imperativo a los discí¬pulos, que luego se llamarán
        «cristianos»:                                                                                    A pesar de no dar en el blanco o en una respuesta acertada al pergeñar
                                                                                                         una respuesta al «por qué», sin embargo, no es de baladí el hecho de
        «Caminad mientras tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, pues el                   inquietarle la propuesta de los míticos que cifran la vida humana en un viaje.
        que camina en tinieblas no sabe por dónde va».
                                                                                                         La respuesta no carece de profundidad, y el filósofo, que no es precisamente
        En el anterior par de textos citados halla el filósofo y cualquier hombre de                     místico, eleva la metáfora o símil a la altísima categoría de la caducidad
        la calle, sobre todos los creyentes que caminan con la luz de la fe, tiene                       transitoria de la vida del hombre con la existencia, con el tiempo y con el
        la clave y el acicate que dan respuesta cabal a la fundamental pregunta:                         espacio: La vida es un viaje.
        ¿Qué es mi vida, qué ruta he de seguir para no errada, para no ociada, para                      Un viaje que logra llegar a una meta, y si no llega, es un fracaso. El místico
        no fracasada?
                                                                                                         señala como se logra el éxito: ningún hombre llega a la meta si no va de la
        Nadie mejor que los escritores espirituales han sabido adoctrinar a los seres                    mano de Cristo, el Hijo del hombre, El Hijo de Dios que se hizo hombre para
        humanos sobre la inexorable condición viajera del hombre en este mundo y                         que los seres humanos atinen con el camino que llega a la meta: el Paraíso,
        sobre la urgente necesidad de enfilar la proa de la vida terrea por el camino de                 la vida eterna y bienaventurada.
        Cristo. Entre los escritores míticos, fray Luis de Granada, maestro de maestros,                 Ese es el mensaje que enseña la Biblia. Y también el mensaje del Concilio
        escribe el Libro de la oración de guía y señala los atranques y complejidades                    Vaticano, que ilumina las andanzas y las esperanzas de la vida humana
        de la vida viajera del hombre y para no perder la ruta verdadera.                                ofreciéndole una respuesta verdadera y fértil a las preguntas fundamentales

        A la luz de los contrastes, que está canta en el salmo uno y fray Luis pormenoriza               del hombre de cualquier tiempo; y por lo mismo, el hombre del siglo XX y
        sus límites o desvíos y los médicos y arte de caminar por la ruta auténtica, el                  del siglo XXI. Esa respuesta es el contenido esencial del documento que el
        hombre caminará en paz y bienandanza y vivificadora.                                             Vati¬cano II bautizó con las dos palabras iniciales: Gaudium et spes.


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