Page 29 - Virgen del Camino
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El  hombre  se  ha  perdido  muchas  veces  y  a  lo  largo  de  la  historia;  más   Este Libro, complementado y aliñado con otro gemelo: la Guía de pecadores,
 aún, es constitutivo del hombre, a diferencia de todos los demás seres, ser   fray Luis no se cansa de enseñar el camino errado y el camino verdadero.
 capaz de perderse en la selva del existir, den¬tro de sí mismo; y gracias a
 esa otra sensación de perdimiento, recobrarse enérgicamente para volver   Al «cuán breve, cuán cierta, cuán frágil, cuán inconstante, cuán engañosa,
 a encontrarse. La capacidad y esa razón de sentirse perdido es su trágico   cuán miserable ycuán mortal» -la serie de pequeñez y miseria es larguísima-
 destino y su ilustre privilegio».  contrapone las del noble y fecundo camino de la vida cristiana. En suma:
        a una vida desencaminada se opone una vida de fe, esperanza y amor,
 Agarrando el toro por los cuernos, para obligarlo a entrar en razón y en ruta,   como la vida encaminada, segura, firme, cierta, alegre, perenne. La vida
 toda la filosofía antigua trató de desengañar al hombre de su errado afán de   del hombre terreno está plagada de abrumadores afanes, lo compara a
 caminar por callejuelas sin salida o por desfiladeros sin sentido. Es decir, de   «sombra que vuela, a correo que va por la posta, navío que va por el agua y
 darle a su viaje un rumbo... de eternidad. Fueran pocos, después de muchas   no deja huellas de por donde pasó, o como saeta lanzada al aire, que hace
 jornadas y con ampollas en la mente, los que lograron enfilar un camino tan   su camino y tampoco se marca el camino.
 alto. De ahí que Santo Tomás, doliéndole el pensamiento y analizando una
 a una las falsas soluciones al problema del viaje de la vida humana, hablase   La vida terrena, insiste fray Luis de Granada, está llena de ignorancia en
 tan egregiamente de la necesidad de la ‘revelación’, luz que ilumina el   la niñez, de livianda¬des en la mocedad, de pesadumbres en la vejez. En
 camino y orienta los pasos... hacia Dios.  cambio, la vida cristiana, llena de gracia y dones divinos desde el bautismo,
        de virtudes en la madurez, y de paz en la ancianidad.
 YO SOY EL CAMINO VERDADERO Y VIVO
        En definitiva, para el cristiano la vida no sólo es viaje, es, además, esperanza.
 Nada hay más a propósito para nuestro tema, ni más incitante y consolador,   ¡Esperanza de vida eterna!
 que volver los ojos a la palabra y a la persona de Cristo:
        «¿Por qué elegían los míticos ese trozo de la vida -un viaje- como metáfora
 «Yo soy el camino, la verdad y la vida».  sustancial de la vida?», preguntaba el mentado filósofo Ortega y Gasset. El
        interrogante es de buen cuño, más la respuesta no lo es tanto.
 Y de modo directo e imperativo a los discí¬pulos, que luego se llamarán
 «cristianos»:  A pesar de no dar en el blanco o en una respuesta acertada al pergeñar
        una respuesta al «por qué», sin embargo, no es de baladí el hecho de
 «Caminad mientras tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, pues el   inquietarle la propuesta de los míticos que cifran la vida humana en un viaje.
 que camina en tinieblas no sabe por dónde va».
        La respuesta no carece de profundidad, y el filósofo, que no es precisamente
 En el anterior par de textos citados halla el filósofo y cualquier hombre de   místico, eleva la metáfora o símil a la altísima categoría de la caducidad
 la calle, sobre todos los creyentes que caminan con la luz de la fe, tiene   transitoria de la vida del hombre con la existencia, con el tiempo y con el
 la clave y el acicate que dan respuesta cabal a la fundamental pregunta:   espacio: La vida es un viaje.
 ¿Qué es mi vida, qué ruta he de seguir para no errada, para no ociada, para   Un viaje que logra llegar a una meta, y si no llega, es un fracaso. El místico
 no fracasada?
        señala como se logra el éxito: ningún hombre llega a la meta si no va de la
 Nadie mejor que los escritores espirituales han sabido adoctrinar a los seres   mano de Cristo, el Hijo del hombre, El Hijo de Dios que se hizo hombre para
 humanos sobre la inexorable condición viajera del hombre en este mundo y   que los seres humanos atinen con el camino que llega a la meta: el Paraíso,
 sobre la urgente necesidad de enfilar la proa de la vida terrea por el camino de   la vida eterna y bienaventurada.
 Cristo. Entre los escritores míticos, fray Luis de Granada, maestro de maestros,   Ese es el mensaje que enseña la Biblia. Y también el mensaje del Concilio
 escribe el Libro de la oración de guía y señala los atranques y complejidades   Vaticano, que ilumina las andanzas y las esperanzas de la vida humana
 de la vida viajera del hombre y para no perder la ruta verdadera.  ofreciéndole una respuesta verdadera y fértil a las preguntas fundamentales

 A la luz de los contrastes, que está canta en el salmo uno y fray Luis pormenoriza   del hombre de cualquier tiempo; y por lo mismo, el hombre del siglo XX y
 sus límites o desvíos y los médicos y arte de caminar por la ruta auténtica, el   del siglo XXI. Esa respuesta es el contenido esencial del documento que el
 hombre caminará en paz y bienandanza y vivificadora.  Vati¬cano II bautizó con las dos palabras iniciales: Gaudium et spes.


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