Page 38 - Laviana
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se desnudaron del alma que no pudo elevarse a los cielos y allí quedó presa
        rondando entre galerías, haciéndose gris grisú, vistiéndose de fuego bajo el
        fulgor de las pupilas, sombras de vagones, estufas en los cabañas, brazos
        fuertes como cables de acero llenos de carbón hasta los codos, el bocadillo
        envuelto en el periódico lleno de noticias de bodas e inauguraciones, la
        cantimplora y el vino encima de las maderas llenas de carbón.

        Sabor a carbón, el ruido del martillo era como el de una ametralladora
        con sordina, bidones y depósitos de combustible o agua, pobres mulas
        cansadas, nostálgicas de los verdes prados, mulas llenas de tristeza, cuyos
        ojos de azabache se velaron de gris grisú, grasa, carbón y hierro, grasa,
        carbón y hierro, y también tornillos y tuercas y martillos y cadenas, madera
        oscura con letras de tiza blanca, números apilados, en filas, al mando de los
        signos del más o el menos, a veces también números solitarios, metidos en
        sí mismos, vapor de viejas máquinas bajando al fondo de la tierra, barriles
        y candados, y afuera, el cielo gris azul de la mañana, zuecos y madreñas,
        cuarteles y barracones, detrás de las mallas de alambre corrían los niños a
        cazar mariposas debajo de los tendales donde ondeaban camisas blancas
        y monos de color azul.

        El ruido del motor de los camiones que pasaban cargados de carbón
        chorreando agua por los costados de la caja, gris oscuro de la carretera,
        gris de las fachadas, verde gris del monte cercano, aguas grises del Nalón
        oscureciéndose a medida que se alejaban. En la tarde de ayer, en el pozo
        Sotón, perecieron ocho mineros a consecuencia de una explosión de grisú.
        La ventilación  era buena, dijeron  los  ingenieros, pero  el grisú  acumulado
        había formado una bolsa, ayer se produjo una explosión resultando ocho
        mineros muertos y cuatro heridos al reventar un barreno que estaba mal
        cargado incendiando el grisú, en la conmoción volcaron los trenes del
        interior obstruyendo el paso, un desprendimiento de tierras interceptó por
        completo la galería, las planchas de los vagones manejadas horas antes por
        los desgraciados que perdieron la vida fueron utilizados por sus hermanos
        de trabajo para ir en busca de los cadáveres y en el silencio elocuente que
        reinaba en todo el valle sólo se sintió en aquella hora el rodar de los fúnebres
        carros de hierro, llegando uno a uno frente a la rampa que da paso a las
        oficinas,















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