Page 21 - Miradores y Pueblos del Concejo de Ponga
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La fauna salvaje, la gastronomía en la que destaca, además de la carne roja de la comarca,
el famoso desde tiempos medievales queso de los Beyos, los contrastes que ofrece el clima
en cada momento y lugar, redondean las razones para descubrir Ponga lo mismo en verano
que en invierno, para adentrarse en sus siglos de historia y especialmente para convivir con
sus habitantes. En todos los núcleos de población, algunos con muy pocos vecinos apegados
a su origen, los visitantes son bien recibidos.
No existen demasiados alojamientos hoteleros pero la hospitalidad ancestral de los
ponguetos nunca permitirá que nadie no encuentre una cama para pasar la noche y una
comida típica para resarcirse del esfuerzo de las caminatas. La cordialidad de la gente
siempre se traduce en ayuda y en conversación agradable: Su filosofía de vida, forjada en
un ambiente, tan idílico siempre como hostil en momentos, convierte su conversación y
derroche de filosofía ancestral inolvidable.
Aunque Ponga es un municipio recluido entre montañas y desfiladeros, el acceso es fácil.
Tanto si se entra en Asturias desde la Meseta como cuando se sale hacia León por los Beyos,
valle de Sajambre y puerto del Pontón, en la carretera hay desviaciones de la ruta que a
través de ramales estrechos y a veces sinuosos pero transitables, que le adentran a uno
en ese anticipo del paraíso natural que es Asturias. El rio Sella enmarca la ruta y muy cerca
están Cangas de Onís, con su bagaje histórico, Covadonga con su significación religiosa,
Cabrales con su queso universal, los Picos de Europa y, para quienes quieran refrescarse en
el mar, las playas de ensueño de Ribadesella y Llanes.
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